EL LADRON ARREPENTIDO
Pastor Pablo Caballero
www.ungido.org
Toda Escritura Bíblica tomada con agradecimiento de la versión Reina-Valera
1960.
Lucas 23:40-43
40
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?
41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos;
mas éste ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando
vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo
en el paraíso.
PREAMBULO
Toda conversión genuina es impactante. Jamás se vuelve a ser igual.
Zaqueo--
Hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Lejos estaba Zaqueo de saber que después de aquella
mañana, el siendo injusto se habría de encontrar con la justicia; el siendo ladrón se habría de
encontrar con el dador de Vida eterna.
Pedro--Desde hoy todos tus valores, todas tus prioridades
por todo lo que has soñado, vivido y trabaja cambiara radicalmente--desde hoy serás pescador de hombres.
Saulo--Saulo, Saulo ¿por que me persigues? ¿Quien eres Señor?
Saulo
tanto me celas, sin embargo no me conoces; tanta letra estudias, sin embargo, persigues al verbo de Dios; tanto argumentas
en mi nombre, sin embargo no entiendes que yo soy Santo, el alpha y la omega el principio y el fin.
I. ALGO DIFERENTE EN LA CONVERSION DE ESTE HOMBRE
Zaqueo se convirtió
al que resucitaba los muertos y echaba fuera los demonios con tan solo decir la palabra.
Pedro
se convirtió al Maestro con palabra de Vida. Al Mesías, al Salvador del mundo. Al hombre que hablaba como ningún
otro hombre había hablado jamás!
Saulo vio el resplandor de su gloria.
Pero este hombre cuando alzo sus ojos vio a un hombre colgado de un madero, sus manos traspasadas por clavos,
su rostro desfigurado, un hombre que apenas tenia fuerzas para susurrar unas palabras. Mientras Zaqueo se subía a un
árbol para verlo pasar, ahora Jesús era el espectáculo de todos los que al pasar meneaban sus cabezas
y decían: a otros salvo y a el mismo no puede salvar.
Cuando Zaqueo creyó,
este se encontraba gozando de prosperidad, agilidad y salud.
Cuando Pedro creyó
este tenía a hombres bajo su mando.
Cuando Saulo creyó, gozaba de buena reputación
y un alto lugar de honor en la sociedad.
Pero este ladrón moribundo estaba en agonizante dolor.
Todos sus miembros estaban clavados. Era un ser despreciable, derrotado, un nadie.
Y
quizás había escuchado que aquel hombre que se encontraba colgado a su lado, había comido con los publicanos,
había sido rechazado por los Fariseos y doctores de la ley, había venido a buscar no a la oveja engordada, sino
a la perdida.
O tal vez, fue que miro un poco mas arriba, y creyó
lo que leyó:
ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS
Mi
espíritu se estremece.
Cuando veo al despreciado ser recogido por Jesús.
Al triste ser consolado por su espíritu.
Al
cansado y fatigado ser llevado en los brazos del Altísimo.
Por que al igual
que el ladrón moribundo, muchos de nosotros tuvimos que ser crucificados por este mundo antes de voltear nuestra vista.
Y al voltear nuestras vistas se nos presenta como consuelo a un hombre, llamado el
hijo de Dios, colgado en un madero. Y se nos dice: ahí esta tu respuesta.
Y
al igual que el ladrón moribundo, nuestra vida esta en angustia, dolor, decepción, derrota. No vemos el milagro,
no vemos lógica explicación. Vemos a un hombre colgado en un madero...pero creemos el titulo que lleva:
Este Es El Rey De Reyes Y Señor De Señores
II. ACUERDATE DE
MI JESUS CUANDO VENGAS EN TU REINO.
A. En mi cruz esta condenación
Señor, pero en tu cruz esta mi salvación.
B. No importa cuanto
haga este mundo para crucificarme y acabar con mi vida, mientras tú te acuerdes de mí!
III. ESTE LADRON MORIBUNDO FUE LA ULTIMA COMPAÑIA DE NUESTRO SEÑOR JESUS EN LA TIERRA, Y EL PRIMERO
EN ENTRAR CON EL AL PARAISO. NO FUE EL REY DAVID O EL PROFETA MOISES O ELIAS.
Lejos
estaba este hombre en su dolor de saber que tal bendición le esperaba. Nada le hacia diferente al ladrón que
se encontraba al otro lado de Jesús. La única diferencia fue su ARREPENTIMIENTO.
Y
aun cuando solo tenía control de su lengua, con ella reconoció la gloria de su Señor.
Salmos 116:1-10
1
Amo a Jehová, pues ha oído
Mi voz y mis súplicas;
2 Porque ha inclinado a mí su oído;
Por tanto, le invocaré en todos mis días.
3 Me rodearon ligaduras de muerte,
Me encontraron las angustias del Seol;
Angustia y dolor había yo hallado.
4 Entonces invoqué
el nombre de Jehová, diciendo:
Oh Jehová, libra ahora mi alma.
5 Clemente es Jehová,
y justo;
Sí, misericordioso es nuestro Dios.
6 Jehová guarda a los sencillos;
Estaba yo postrado, y me salvó.
7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo,
Porque Jehová te ha hecho bien.
8 Pues tú has librado mi alma de la muerte,
Mis ojos
de lágrimas,
Y mis pies de resbalar.
9 Andaré delante de Jehová
En
la tierra de los vivientes.
10
Creí; por tanto hablé,
Estando afligido en gran manera.
Tu
gloria no se apaga por que estés en una cruz .
Tu voz no deja
de hablar solo porque yo no la pueda escuchar.
Tu brazo no deja de interceder solo porque yo no lo pueda
ver.
Tu espíritu no deja de consolarme solo porque yo no lo pueda sentir.
Tu unción no deja de fluir solo porque yo no la sepa buscar.
Tu eres y seguiras siendo la Roca inconmovible aun cuando mi vida parezca derrumbarse.
Polvo era y me distes vida. En tinieblas estaba y me pusiste en luz. Perros me rodearon y me escondiste en
el hueco de tu mano.
JEHOVA ES MI FORTALEZA
II
Co 6:2-10
2 Porque
dice:
En tiempo aceptable te he oído,
Y en día de salvación
te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
3 No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado;
4 antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones,
en necesidades, en angustias; 5 en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos,
en ayunos; 6 en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor
sincero, 7 en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;
8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;
9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados,
mas no muertos; 10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos;
como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.